Ezequías Blanco

ortegaPoesía, SO8

EZEQUÍAS BLANCO

SIMÓN DE CIRENE

Libera tus manos presas y tu alma
enratada en sogas de pesadumbre.
Busca respuestas al final del sueño
y guíñale a la luna un ojo
a través de la oprimida persiana.
Eres testimonio de amor.
Tu espalda irradia luz.
La historia de tus cicatrices
merece algún reposo en el camino.
Cualquier hombre sin techo y sin hogar
cualquier esclavo la merece.
¿Por qué te castigan en vano…?
¿Por qué te afligen y te hacen sufrir
los alientos de todas las esquinas…?
Te entrego la esperanza llena de nubes verdes.
Te entrego mis palabras y su hálito
-único patrimonio de los pobres-.
Soy Simón de Cirene y soy piadoso.
No es verdad que me obligue el centurión
ni sus secuaces a llevar parte de tu cruz.
Te entrego libremente la fuerza de mis hombros
que tiemblan y mi corazón vejado
que bien conoce las angustias…
Aférrate con garra a estas ofrendas.
Aférrate a la imagen de aquel árbol
que se quedó tan solo en el borde del abismo
(por causa de las lluvias torrenciales)
después del corrimiento de la tierra.