Treze odes latinas / Sinais do Fluir – António Salvado

ortegaEscaparate de libros, SO5

eloísa álvarez

Treze odes latinas
Sinais do Fluir

António Salvado

Colecção Intemporalidades.
Castelo Branco, 2014.

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Cercano a los 80 años, António Salvado (Castelo Branco, 1936) es uno de los agitadores culturales más eficaces del país, desde esa región extrañamente dura del interior de la Beira Alta.

Ligado a la dirección museística, editor, traductor, antólogo, crítico y ensayista, con reconocimiento en el Brasil y en España, es, sobre todo, poeta, autor de una treintena de libros, el primero de los cuales publicado a sus dieciocho años. Y poeta traducido, premiado y homenajeado.

Y se hacía necesario este breve preámbulo precisamente por la insuficiente visibilidad mediática de que goza el autor tras su intensa inmersión en la palabra poética. La explicación puede residir en el hecho de que no se trata de un poeta de pasarela que proyecte su persona en la crónica mundana de la exhibición, de los espacios televisivos, de los números especiales que edita la prensa literaria. Ni siquiera en las escuetas notas biográficas que coloca en sus libros, ediciones de autor, encuentra el crítico gran información sobre su búsqueda y sus hallazgos.

Del recogimiento interior que emana de su poesía –exteriorizado por una lengua destellante de cultismos léxicos–, de esa vena intimista, vivificada por su formación humanística de cariz clásico, se desprende el sentimiento de serena aceptación impreso en esas Treze odes latinas, a las que precede una invocación a las Musas, traducida de la IV de Horacio, a modo de reconciliación del hombre con la vida.

[…]
Porém, para mim basta
o lenho ardente no inverno frio,
as noites negras sob a tempestade
e o calor de um abraço,
o despertar primaveril de ar
com chilreios e brotos casalando,
o pousio da terra no Outono,
frutos colhidos bocas saciadas,
e os banhos no ribeiro
e o movimento singular nas eiras
das espigas –
e eu bem alheio calmo
às procelas dos homens e dos tempos.

 Algo menos breve es esta otra entrega dedicada a António Cândido Franco –Sinais do fluir –, compuesta por 49 poemas y precedida de un epígrafe clásico, un fragmento de una oda de Anacreonte que ya parece ser indicio de la diversificación temática que lo caracteriza. A partir de la composición ”A coroa de névoa…”, pórtico de entrada al libro, se va construyendo un universo en que el yo se integra en el fluir de la naturaleza, participando, a través de la extensión metafórica del término “niebla”, en una comunión dolorida con los demás hombres:

A coroa de névoa
que sobrevoa a vila
será a porta aberta ao começo do dia.
[…]
A névoa fugiu longe,
e outra névoa começa
em diverso horizonte
d´incertezas nublado
e cada vez mais perto:
do dia a dia as mágoas
e ninguém que as impeça.
[…]

La cosmología va conformando, de este modo, un entorno habitable que manifiesta, en los versos finales, el abandono y la desprotección humana. Lo vemos en este ”À estrela”:

A estrela que aguardava levantarse,
como se vespertina nomeada,
no crepúsculo aréu do seu chegar
não cintilou: longe nos céus perdida,
a breve luz cadente a repartir-se
bruxuleante até se consumir.
[…]
Olhos cerrados, confiança vã:
pois não vislumbra estrelas na distância
que desçam até ele e que o protejam.

Las vendimias, el amanecer, el verde otoñal, las flores invernales, la nieve sobre la ciudad, encajan como inspiración en un sorprender de ritmos de la naturaleza, alternando con imágenes pétreas en que el eros a veces florece, teñido siempre por los condicionantes de la desesperanza que no esconden una fascinación por el enigma de la vida. Así es como termina el poema “Amanhece…”: 

Embora macerado,
o meu olhar procura ler em frente,
aguardando contido imóvel calmo
o fascínio dos próximos momentos.