Cristóvão de Aguiar – Obras completas

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Obras completas

Cristóvão de AguiAr

Porto Ed. Afrontamento, 2015.

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VOLUMEN I
RaIz Comovida

Dentro del ámbito de las conmemoraciones destinadas a celebrar los cincuenta años de vida literaria de Cristóvao de Aguiar, la editorial Afrontamento acaba de publicar esta Raiz Comovida, primer volumen de los trece que constituyen la obra completa del escritor azoreano (San Miguel, 1940), y en el que se integran noventa y siete relatos en tres series: «A Semente e a Seiva», «Vindima de Fogo» y «O Fruto e o Sonho», con una extensión de casi quinientas páginas.

Esos títulos indican ya, en clave metafórica, el fondo temático que configura el libro: se trata de narraciones, de «istoras», conectadas a un fluir biográfico y que, lo comprobamos luego, obedecen a una estructura generalmente abierta. Ese devenir es el de Fernando, narrador central que, secundado por otras voces esenciales, va desvelando un universo maravilloso, su universo, citado en la ficción como Tronqueira, lugar primordial de vivencias del autor en su isla de San Miguel. Se convierte así el libro en un canto colectivo de gran seducción, con el poder de la palabra como prenda rescatadora de un tiempo de memoria al que pretende hacer imperecedero. Y, como tal, más que un texto, palabra escrita y leída, nos parece testimonio sonoro, palabra dicha para el oyente. Una sensación que, en «A Semente a a Seiva» - objeto central de este comentario crítico y Premio Ricardo Malheiros de la Academia de Ciencias de Lisboa 1979 -, parece ayudada por la visión de una infancia envuelta en la fascinación de su entorno familiar y abrazada por ese título que simboliza la raíz de la que brotó esa infancia y la savia que la alimentó.

Los temas se materializan en los usos y costumbres de esa aldea natal, ritualizada por la intensidad de la ligazón afectiva que con ella mantiene el isleño Cristóvao de Aguiar. Las imágenes, deslumbrantes de vida, procedentes de las fiestas del Espíritu Santo y de sus imperios, de la jocosa rivalidad entre las bandas de música, y de los odios fraternales, del mundo de las borracheras, de la escasez doméstica y de la emigración a Estados Unidos, de los amores eternamente desencontrados, de las venganzas inesperadas, en una variedad aparentemente inagotable producida por una imaginación poderosa, parecen querer configurar una verdadera metafísica de las sensaciones.

Y manifestada en una lengua eruptiva que plasma la sorprendente sucesión de paisajes emotivos en donde el magma de los afectos salta con un humor variopinto de sutileza, de mordaz socarronería y también de desgarro e incluso de escatología, brindado por una expresión en apariencia muy elaborada, pero que es naturalmente espontánea. Pues, lo sabemos, el narrador ha mamado esta riqueza de un manantial brotado en la propia isla, identificado también por su hibridismo léxico, hecho de azoreanismos, popularismos y vulgarismos. Más sorprendentemente, por los abundantes neologismos creados a partir de la superposición fonética del inglés americano. Descubrimos así que los «mechins» son las máquinas o que «Batefete», es New Bedford, como «Plimente» es Plymouth, y que «sonababicha», como adaptación de son of a bicht, significa «filho da puta», según lo confirma la consulta del glosario añadido en las páginas finales del volumen y que tal vez sea necesario para comprender con rigor el texto.

Pero más allá de la voluntad de hacer pervivir ese universo, otro deseo, fundamental, se inscribe a nivel textual en «A Semente e a Seiva»: el de hacerle justicia al mundo a través de la pluma, según el encargo que a Fernando le propone otro de los narradores, su “ti José Pascoal”. La protesta social constituye así uno de los subtemas que aparece en algunas historias y que identifica motivos como la desigualdad en «A escola» o la explotación del individuo en «O encanamento da água». Veta semántica que se manifiesta en consonancia con la trayectoria personal de Cristóvão de Aguiar, con su fase de colaboraciones publicadas en la revista Vértice o con sus críticas a la guerra colonial portuguesa vertidas en la obra narrativa Braço Tatuado. Desde esta perspectiva adquiere luz la dedicatoria impresa que en esta Raiz Comovida hace el autor a la memoria de sus amigos Paulo Quintela, Luís Albuquerque y Joaquim Namorado. Nombres de intelectuales, ligados como Cristóvão de Aguiar a la Universidad de Coimbra, —algunos de cuyos aspectos no dejó el azoreano de satirizar en Cadelas e cães letrados (Perras y perros letrados — y que son personalidades que se inscriben en la afirmación cultural del antisalazarismo histórico que identificó a parte del área humanista de esa Universidad