Ben Clark

ortegaPoesía, SO6, Suroeste

BEN CLARK

El mejor de los mundos posibles

Querido abuelo Norman que no lees
esta carta que escribo hoy, en el último
día del mes de abril del año dos mil doce:

lo primero que quiero es expresar
lo mucho que me faltas.

No sé por qué he sentido hoy el impulso
de dirigirme a ti
con injustificada urgencia, no
sé por qué a ti
que no entendiste nunca el español
(aparte de que lleves años muerto).

Pero quisiera

preguntarte esta noche por la noche
del día en que leíste el telegrama;
la noche en que perdiste todo el pelo
y amaneciste mordido
por el amor y calvo para siempre.

Tu hermano Leslie había muerto solo
en un cielo de hierro y fogonazos
muy cerca de Berlín.
(¿Qué siente un hombre
que pierde todo el pelo? ¿Existe un límite
pactado con los dioses del dolor?)

Y la vida siguió con peluquín
gris y los años grises de oficina,
los pequeños esfuerzos, los sacrificios simples,
los recibos, los sábados en casa
repasando los números
del viernes y después la enfermedad
y la jubilación anticipada,
las babas y el olor a mierda, un cheque
a modo de disculpa
y la victoria pírrica de un nieto
con muy buena memoria
escribiendo estos versos en un abril lejano
mientras mira sin miedo el peluquín
y tú murmuras Leslie, Leslie, Leslie
sin que se entienda nada.