Alberto Acerete

ortegaPoesía, SO6, Suroeste

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DOROTHEA VON ELBE
Sin título, 2016

ALBERTO ACERETE

ME TRASPLANTARON PARA SE HERMANO
SIN ADVERTIR QUE SER MI HERMANO ES IMOPSIBLE

No lo sabéis, y ese es un hecho que me apena:todo hombre tiende a esqueje

antes de saber que no hay espacio en este mundo
para su forma de quererlo.

Entonces se casa
o aprende a leer.

Esa es la razón por la que escribo.
Otras cuestiones son la meta o el modo.

Diría que escribo pensando que mañana
una civilización podría
callar con la muerte a la que me ha educado.

Que podría asolar o asolará sus templos,
nuestros sistemas de gestión y los gobiernos de creencia.

Escribo consciente de las estaciones.

Para evitar letanías,
me expongo sabiendo que podrían matarme.

Escribo, sobre todo,
consciente de que ese pueblo podría ser el mío,
porque el bárbaro individuo, tan molesto,
le resulta inútil a la cultura.

Que el discurso,
si cuestiona,
si lo hizo alguna vez, el discurso, si no sirve,
deja de ser provechoso.

Como veis,
mis lecciones de botánica son parciales,
aunque sé que la «voluntad de esqueje»
se confunde con nuestro plan de estudios.

De ser vosotros no me dejaría
seducir por las plantas cuando presumís
de no permitir que os seduzcan los estados.

No lo haría
porque la esperanza que venden no difiere.

Utilizan las mismas púas para arar la tierra.

Así, a las verdades
que en su propio beneficio trasplantan,
como al esqueje,
terminan convirtiéndolas en una verdad única,
sacando partido de su capacidad de adaptación.

Los botánicos, ya lo veis, están en todo.
En lo tocante a mí, además,
plantas y leyes también afirman
claramente
lo mismo.

Dicen que no soy útil para mi tiempo.

Una pena, pensaréis, pero no puedo llevarles la contraria.

No soy esqueje.
Tampoco poseo tierra.

Y, por encima de todo, me sobra voluntad.

Del mismo modo en que he nacido y moriré,
existo solo.

 

CARTA DE SAN PABLO A LOS CORINTIOS

dejémoslo en cansancio
aunque me gustaría – llamarlo
por su nombre


plantearlo de un modo diferente
por ejemplo

disfrutar de la enumeración

diría – uno – he de asumir que no existe dolor
en tu entereza – que tampoco queda
miedo

ni un repertorio cursi
que oxigenar

que sí – ahora es tu marido
y de saberme así
nada cambiaría – y que por eso

dos

tengo que asumir – aunque no lo crea – que deseas a ese hombre
y cuidar de ese hombre
envejecerte en ese hombre – que no queda

entretenimiento fértil
en mí – y aceptar
aunque todos los aunques te diesen forma

que puedes ser
y de hecho eres

FELIZ

dejo de enumerar porque sigo siendo el mismo – no llego
al tercer propósito
porque sigo siendo

al menos – yo

las preguntas vienen – las asumo
inevitables – ¿recuerdas
cuando no lo calibraste
y ambos creímos – quién sabe
qué certeza – que yo
podría desaparecer?

sé que no tendría sentido
pero me encantaría citar de nuevo a Szymborska
o dejar mi trabajo
creer en un futuro donde jornada y tú
fueseis lo mismo –
asolar siglos de luchas
por derechos maritales – por derechos
ante el género – por el hombre
otra vez

sin embargo – al despedirme – podría componerte otro canto
y en nada cambiarían
el amor o la pobreza

en nada cambiaría el mundo
porque no te hubieras ido

ahí afuera
todos tienen miedo
por mucho que me haya esforzado
en desligarlo de tu nombre –

lo único que me gustaría – pero no
te lo pienso pedir –
es que evaluases mi respeto
y la nobleza de mi retirada
si soy capaz – aún a estas alturas
de anteponerte a una poética
de convertir la estética en prueba

de componer un poema
sin ningún tipo de exigencia
yo
que incluso siento pánico
de no seguir un patrón establecido

para respirar
quizá esta sea una carta – quizá
te esté diciendo adiós – quizá más adelante

riámonos un poco

me plantee el futuro
de la ropa interior que usaste
para secarme la frente
en la recepción de un hotel

pues bien – fueron mis decisiones

supongo que debo
asimilar las tuyas

que te sientas querido
solo siempre por favor

siempre

siéntete querido

porque yo
sigo igual