Pedro Burgos Montero

ortegaPoesía, SO8, Suroeste

PEDRO BURGOS MONTERO

Nada temas, amor, ante mis ojos,
ni ante mi corazón tu orgullo palidezca;
de haberlo yo sabido, hubiera
roto la hebra que me cosió
por dentro a tu vestido
y, por fuera, a estos versos
con los que reconstruyo
la pérdida
de todo
lo que quisimos
aquel verano
en La Española,
de trinos amarillos.

* * *

Hemos llegado, amor, hasta el misterio.
Tú no te muestras y yo no me demuestro,
no te desnudas y yo no te desnudo.
(Hemos de acostumbrarnos a las reglas del juego.)
Aunque nuestros corazones pretendan lo contrario,
te miraré pasar como se mira pasar el tiempo,
y moldearé los besos con las formas antiguas,
y te diré aquel verso de un poeta argentino:
“El amor empieza cuando Dios termina”.
Hemos llegado, amor, hasta el misterio.

Lo presente consiste en haberte perdido.
Anónimo

Cuando la sombra de la duda
te envíe a los arcángeles
o a los demonios, acuérdate
del nombre al que te unió mi
corazón con hilvanes de sílabas
o caricias de nieve. Vive
resucitándome hasta que tu palabra
se transforme en la mía
y sea tu recuerdo añoranza/ imborrable.

* * *

Y porque más no te amo,
no me pidas que más te ame,
pues ya de amor no me valgo
ni tú de amor ya te vales,
que amor para ti no es vida
y amor para mí es bastante.