Zona crítica

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Mathieu AsselinMonsanto. A Photographic Investigation, 2013
Foto: cortesía del artista

Arte por la Naturaleza

Por António Cerveira Pinto

Regine Debatty es la mentora de We Make Money Not Art, un extraordinario proyecto de comunicación para un nuevo arte alternativo, consciente de los nuevos desastres y amenazas de catástrofes globales que pesan sobre la humanidad y todo lo que la rodea.

Hay una revolución en curso en el arte contemporáneo. En realidad, gran parte de este nuevo arte, donde las metáforas nacen de una actitud predominantemente cognitiva, va mucho más allá de lo que se llama arte moderno y tiene poco que ver con el llamado arte contemporáneo (anacrónico -ismo, por definición). Por eso, yo y otros lo llamamos arte poscontemporáneo, queriendo afirmar con esta clasificación que el arte nuevo está más allá de nuestro ombligo cultural. El filósofo francés Bruno Latour redefinió la nueva topología y propósito del arte, como una manifestación sincrética y metafórica (aunque basada en procesos de superposición disciplinar) al surgimiento de lo que él llama la Zona Crítica (Critical Zone) en la conciencia social. Esta Zona Crítica es, por un lado, la Hipótesis Gaia de James E. Lovelock y la teoría simbiótica de Lynn Margulis, pero también corresponde a la percepción de que hubo una micro-era geológica dominada por la evolución humana, más conocida como Antropoceno, y sin embargo y sobre todo, la nueva conciencia del inminente desastre que acecha o arrasa con esa delgada capa de vida que ha hecho de la Tierra un planeta absolutamente excepcional.

Las denominadas exposiciones de pensamiento (Thought Exhibitions) de Bruno Latour, como la reciente Zonas Críticas – La ciencia y la política del aterrizaje en la Tierra, realizadas en colaboración con Peter Weibel y la ZKM en 2020, ya en medio de una pandemia, renuevan la idea de un exposición de arte mucho más allá de lo que los museos y galerías han hecho hasta ahora. La esencia de esta innovación es sin duda la intensidad cognitiva de las prácticas artísticas recientes, en comparación con los momentos nostálgicos y paródicos del arte posmoderno, o de algunas agendas culturales con vocación globalista que no siempre han escapado a formas mal disimuladas de paternalismo poscolonial.

Leer y ver We Make Money Not Art es seguramente el modo más práctico de frecuentar un curso rápido sobre arte en tiempos de profunda crisis ecológica. Una crisis de origen humano que amenaza gravemente a la Naturaleza.

Upcoming online classes: Art & politics for plants

Regine Debatty

Next month, I’ll be giving online classes titled Art & Politics for Plants. On plant geopolitics, phytoengineering and uncanny crops with the School of Machines, Making & Make-Believe.

While I did my best to sideline the humans as much as possible in last year’s animal classes, homo sapiens will play a bigger role in the plant classes and it won’t always be a glorious one:

Western cultures tend to see nature as a vast reservoir of services and resources to own and capitalise on. Plants, in particular, are often regarded as mere tools to exploit for food, medicine, fuel, industry and ornamental purposes. Over the years, however, this purely utilitarian viewpoint has revealed its calamitous consequences, marginalising communities, fostering inequality and threatening biodiversity and the survival of the animal world.

Time has come to co-evolve in a more sympathetic and mutually beneficial way with the most important (in terms of biomass at least) inhabitants of this planet.

In my wildest (and most ambitious) dreams, the class would be beautiful and a bit troubling. Like the film Little Joe:

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