Paseando Extremadura

HOY

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HOY. TRAZOS | SABADO, 25 DE ENERO DE 2014

“El REINO DE LA FORTUNA” de Peter Sloterdijk

Manuel Pecellín Lancharro

Dos breves, pero muy interesan­tes ensayos conforman las cien páginas de la última entrega de ‘Territorios escritos’. Colección di­rigida por Mercedes Monmany y diseño de Julián Rodriguez/J.L. López Espada, se inició con *E1 úl­timo lobo’ (2009), obra en la que László Krasznahorkai resaltaba sus impresiones ante el impacto de la dehesa y la dignidad de quie­nes la cuidan.

Como el novelista húngaro, Sloterdijk vino a nuestra región, bajo el ruego o compromiso de escri­bir sus vivencias en estas latitu­des, invitado por la Fundación Or­tega Muñoz, que espera así fomen­tar la imagen auténtica de Extre­madura, siempre desde plantea­mientos críticos y expresiones pro­pias del arte contemporáneo.

El texto del influyente pensa­dor alemán, editado bilingüe, es mucho menos explícito que el de Krasznahorkai. En realidad, nin­gún lector sin los datos anterio­res podría decir que tuvo su ori­gen en la mencionada visita. Cons­tituye un ensayo sobre filosofía de la historia, tema tan querido para el autor de obras como Crí­tica de la razón cínica (evidente guiño a Kant), al parecer la más vendida en Alemania entre las de su género en la segunda mitad del siglo XX. Tal vez lo más inte­resante resulte el papel que atri­buye a la «novella» (según las re­cogidas en el Decameron de Boccaccio), como fórmula rena­centista para conformar y trasmi­tir cultura.

Sí fue componiendo un muy sugerente diario de las jomadas aquí vividas, aún inédito (salvo algún apunte), que obra en poder de Isidoro Reguera. El catedráti­co de Filosofía en la UEX, recono­cido traductor de Wittgenstein, Heidegger, Rosenzweig y el pro­pio Síoterdijk, acompañaría a éste durante su periplo extremeño, que incluyó «paseos» no todos celebra­dos, por Cáceres, Mérida, Plasen­cia y Trujillo, más una al parecer gratísima y reveladora estancia en la finca que Dolores Hackenberg posee en la Sierra de los La­gares.

Reguera reproduce numerosos pasajes de ese «diario extremeño» en las notas que él pone a su en­sayo ‘Extremadura. Renacimien­to. Fortuna’, incluido como pará­frasis libre de aquél, aunque mu­cho más interesante para noso­tros, Afincado en Cáceres, este leonés cosmopolita, que gusta ir a su aire, aparentemente supe­rior y distraído, a «la caza de pen­samientos», según expresión nietzscheana, demuestra conmo­vedora admiración por la tierra de acogida. Con la música de Unamuno como trasfondo -otro via­jero conmovido por las bellezas de Extremadura… y la pobreza de sus gentes-, el ensayista, que aquí viene laborando desde hace más de cinco lustros, hace una cálida, tal vez inesperada, loa de su en­torno vital. Según Reguera, el te­rritorio extremeño es algo único en Europa, el sitio donde más res­petuosamente ha sido tratado el patrimonio ecológico (¿ventajas de la pobreza?), lo que le propor­ciona excelentes potencialidades para determinados turistas, Pre­ciso es que sus habitantes tomen conciencia de esa realidad, la se­pan asumir y defender, abando­nando trasnochadas visiones. Brin­daremos gustosamente por ese ideal que él filósofo estima posi­ble, «una segunda Extremadura, estética y técnica (la estética dul­zona no sirve de nada y la técni­ca insensible tampoco), sensible y moderna, creadora y de futuro, moral y atmosférica, como esa se­gunda creación, en este caso hu­mana, o como esa segunda natu­raleza, superación de sí desde la profundidad de sí misma, de las que habla el texto renacentista de Síoterdijk)) (pág. 96).

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El Reino de la Fortuna.

Autor: Peter Sloterdijk

Seguido del ensayo de Isidoro Reguera “Extremadura, renacimiento, fortuna”

Traducción de Isidoro Reguera. Edición bilingüe.

Fundación Ortega Muñoz (Colección “Territorios Escritos”),

Badajoz, 2014. 112 páginas.

Precio: 12 euros.

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